DE RASTROS POR LISBOA CON RAUL Y MIRI


Antes de verano empecé a pedir infomación sobre los Rastros de España y Portugal y tuve la suerte de encontrar a Raul y Miri que se iban de vacaciones a Lisboa, me prometieron traerme información de primera mano, lo que nunca imaginé es que recibiría un artículo de esta calidad.


Esta es la inforación que ellos me trajerón, por la cual quiero darles las gracias y creo que la mejor manera de hacerlo es compartirlo con todos vosotros.


Gracias chicos y un beso muy fuerte


FEIRAS O RASTROS DE PORTUGAL


RASTROS O FEIRAS DE PORTUGAL (REGION DE LISBOA)


La región de Lisboa es un sitio fantástico que huele a sardina y bacalao, suena a Fado, sabe a pastel de nata, bacalao a bras y licor de Ginja, y sus fachadas están decoradas por miles de azulejos diferentes.


Aunque se trate de otro país, tienes la sensación de seguir en el mismo, puede que sea por la proximidad con el nuestro o por la cercanía de su gente, el caso es que, pasear por sus calles resulta muy agradable y aunque al principio cuesta un poco acostumbrase al idioma, al final acabas hablando con la gente como si estuvieras paseando por tu propio barrio.


Lo malo de esta aventura es el precio de los peajes, el acceso a Lisboa y sus alrededores está lleno de peajes y aunque se puede viajar por carreteras nacionales y ahorrar un poco, no es muy recomendable, porque el estado de estas carreteras es lamentable y además los portugueses, “no conducen muy bien” que digamos, sobre todo cuando se trata de ceder el paso en los cruces. Así que, aunque sea un poco más caro, es muy recomendable coger la carretera de peaje.


Para acceder a Lisboa hay que cruzar el río Tajo, aunque para los Lisboetas es el Tejo (tello), esto se puede hacer a través de alguno de sus dos puentes, por supuesto, los dos de pago. El primero y más antiguo, el puente 25 de abril, tiene un precio de 1,65€ para turismos y de 3,75€ para furgonetas pequeñas, es el más pequeño de los dos y cuando lo atraviesas, tienes la sensación de que todo se mueve, probablemente sea así, ya que las vías del tren de cercanías pasan justo por el mismo puente sólo que en un nivel más bajo.


El otro puente de acceso, es mucho más grande y nuevo, recibe el nombre de puente de Vasco da Gama, tiene un precio de 2,65€ para turismos y de 6,10€ para furgonetas pequeñas. La verdad es que la sensación es como seguir por la autovía ya que el puente es muy seguro y firme.

En cuanto a rastros o mejor dicho Feiras (en portugués), antes de salir estuvimos buscando información en internet para saber cuáles eran las más importantes, así como todas aquellas que nos podían quedar cerca de los lugares que íbamos a visitar.


De esta búsqueda, hicimos un resumen en el que el rastro más importante era La Feira da Ladra de Lisboa, o Rastro de la Ladrona llamado así por sus orígenes, es el más antigüo de todo Portugal y es el lugar donde se vendían todos los objetos robados en la ciudad. Además de este también partimos con la idea de visitar los rastros de Sintra y Cascais, aunque tengo que reconocer que la información que hay en internet acerca de estos últimos es mínima, más tarde descubriríamos por qué.


Ahora paso a describir cada sitio en particular con horarios, zonas y mapas, para que resulte más sencillo ubicarse.


LISBOA


El rastro de Lisboa es conocido como la FEIRA DA LADRA, como ya mencionamos antes, recibe el nombre por sus orígenes. Ladra en portugués significa Ladrona y es que se trata del lugar donde se vendían todos los objetos que los ladrones robaban. 


Se ubica en el popular barrio de ALFAMA, que es el barrio antigüo de Lisboa, es fácil de localizar ya que se encuentra justo al lado del Panteón Nacional, donde como dato curioso, no se encuentra enterrado ningún rey, pero sí todos los presidentes de la república, así como la mejor cantante de Fado portuguesa (Amalia Rodrigues) y el que consideran el mejor futbolista portugués de la historia, Eusebio (la pantera). Se celebra todos los sábados desde las 8:30 – 9:00 de la mañana, hasta las 15:00 – 16:00 de la tarde.


Preguntando tanto en oficinas de información turística, tiendas de decoración e incluso personas de a pie, todos nos recomendaron este rastro como el mejor y más completo de toda la región de Lisboa.

Todas las personas con las que hablamos nos comentaron que antiguamente el rastro era mucho más grande y mejor, a día de hoy, la Feira da Ladra es muy muy similar al rastro de Madrid, incluso algo más pequeño me atrevería a decir.


Es un lugar donde predominan los suvenires de Lisboa como los típicos gallos y sardinas, símbolos de la ciudad, hay artículos muy diversos de segunda mano y puestos de ropa, toallas, manteles y demás textiles tan típicos de Portugal, pero todos nuevos. Otro de los objetos que tiene mucha importancia, son los azulejos, los hay de todos los colores, tamaños, sueltos o en conjunto y de muy diferentes épocas, son el recuerdo más típico de los últimos años (según nos han comentado) pero, el problema es que la mayoría de ellos proceden de fachadas donde han sido robados, por lo que como ninguno pudo asegurarnos que fueran material de derribo y no procedentes de un robo, decidimos no comprar para evitar el contribuir con esa fatalidad. Es muy triste ver como hay edificios con fachadas incompletas.


Aunque en el propio rastro no hay apenas muebles, existen varias tiendas de antigüedades a lo largo  del recorrido que si los tienen, pero claro, suelen ser piezas más especiales y por supuesto el precio es bastante mayor.


Para aparcar, es un poco complicado ya que las calles de Alfama parecen un laberinto y en todas hay que poner tickect de la hora, pero lo bueno es que los sábados y domingos no se paga, nosotros dejamos el coche en la parte cercana a la estación de metro y cercanías de Santa Apolonia que es gratis durante todos los días y anduvimos un poco, pero ya digo que se puede subir más arriba, sobre todo si hay que cargar algo.

CASCAIS


Cuando llegamos a Cascais, nos sorprendió que parecía un sitio muy de playa bastante nuevo, como si estuviéramos en nuestra Marbella. Después de preguntar en información turística y varias tiendas locales, todos coincidían en que, en Cascais no hay rastros como tal, sino puestos de artesanos locales situados a pie de calle, abiertos todos los días y donde podemos encontrar pulseras, collares, chales, así como pinturas y otros objetos bastante típicos de este tipo de puestos. Todas las personas a las que preguntamos nos dijeron que si buscábamos rastros de segunda mano, que visitáramos la Feira da Ladra de Lisboa, aunque en información turística, nos hablaron de la CASA DA GUIDA.


La CASA DA GUIDA es un espacio singular ubicado en la carretera que va hacia la famosa Boca do Inferno, una finca a pie de carretera, abierto al público donde aparte de restaurantes, tiendas de ropa y hasta un vivero, se puede encontrar una tienda de decoración y antigüedades. Sólo hay una tienda con piezas antigüas y no son nada baratas, tiene bastante poco pues comparte espacio con prendas de ropa; por lo que aunque el paseo hasta el lugar es muy muy bonito y 100% recomendable, el sitio no merece la pena como rastro o lugar donde buscar piezas.



SINTRA


Sin duda, ha sido el lugar más bonito de todos los que hemos visitado durante las vacaciones, lugar de vacaciones para los antigüos reyes de Portugal, es una localidad que cuenta con 7 palacios cada cual más bonito y curioso, eso sí nada baratos de visitar.


En cuanto a rastros, después de hace el mismo sondeo que en el resto de lugares, nos informaron que existe un rastro de artículos de segunda mano que se celebra todos los 1os y 3os sábados de mes y que se ubica junto a la estación de tren Sintra Terminal, aunque preguntando a los autóctonos (jejeje) nos dijeron que no hay nada de muebles, y nos volvieron a recomendar la Feira da Ladra de Lisboa.


Nos disponíamos a dejar Sintra con mucha pena ya que, insisto es precioso, cuando descubrimos una tienda de antigüedades en la calle principal de acceso a la localidad y que no sabemos porque extraña razón no vimos al entrar. La tienda se llama Hibisco y se encuentra ubicada en el número 8 de la calle Largo 1º de Dezembro (un largo es como un pequeña plaza en portugués).  Aunque su dueño sólo habla portugués, es un señor muy muy amable y simpático y tiene piezas bastante bonitas y no muy caras, de hecho nos trajimos un pequeño recuerdo para nuestra casa (jejeje) 


SESIMBRA


Nadie nos había hablado de este lugar pero, decidimos darnos un día de relax y sólo playa en algún lugar que se encontrara cerca del lugar donde estábamos alojados. Llegamos a Sesimbra el cual cuenta con una fortaleza como “monumento” a visitar y en el cual, de casualidad descubrimos que en el centro de la localidad existe una tienda de antigüedades llamada Sant’Ana y que se encuentra ubicada en el número 2 de la Travessa do cruzeiro.


Es un lugar donde se pueden encontrar piezas muy muy bonitas, como una antigüa mesa tocinera de la que nos volvimos enamorados, una lámpara de latón, de mesa, de los años 40 que era una maravilla o unas “pompas de café” (que no habíamos visto jamás) pero que nos encantaron y que hubiéramos comprado y usado como candelabros para mesillas de noche si no fuera porque nos vendía el juego entero y como era nuestro último día ya andábamos justos de presupuesto  (jejeje). Pero tiene precios desde 0,50 cent de € hasta piezas de 3500€, merece la pena visitarla.



En resumen, por lo que hemos podido comprobar la región de Lisboa tiene poca cultura de rastros si hablamos de muebles, aunque algo se puede encontrar, sobre todo en tiendas. Si que hay muchas lámparas, monedas, cristales y azulejos.


Nos recomendaron que en cuestión de muebles los mejores rastros se encuentran en el Norte, en localidades cercanas a Galicia, aunque no supieron decirnos exactamente los nombres de las localidades.


Esperamos que os guste este breve y humilde resumen, que hemos preparado con mucho cariño para vosotros.


Cualquier cosa que queráis aclarar o ampliar, no dudéis en preguntarnos.

Que disfrutéis mucho de Lisboa y sus alrededores si decidís visitarlo, es muy bonito, nosotros seguro volveremos.

Boa viagem!!!

Obrigado.


Raúl y Miriam.

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